Oh là là... une fuite d'eau au plafond!
¡Pues sí! Se cayó el mito del maravilloso pisito en Lvtetia. En la capital Gala tampoco se libran de las goteras. Pero analicemos fríamente las reacciones que provoca una gotera en Francia (gotera que, por cierto, era minúscula, y bastante poco molesta).

Primero: Llamemos al vecino de arriba. ¿Qué sucede? Tienes tan mala suerte que la gotera, cómo no, tiene que aparecer el primer día de uno de los miles de puentes que tienen los galos (y cuando no hay puente, hay huelga, pero eso es otra historia). Así que en el piso de arriba no hay nadie, el presidente de la comunidad está de vacaciones y le syndic. de copropiétaires cerrado.
Segunda opción: Llamemos al propietario para conseguir el teléfono del vecino de arriba. Resultado: teléfono no disponible.
Tercera opción: Llamemos al cuñado-amigo-loquesea del propietario, para que nos de una solución o teléfono. De nuevo con poco éxito. Móvil apagado. Dejamos mensaje de histeria en el que dejamos ver que estamos nadando entre muebles (made in coloc.).
Y esperamos, esperamos... hasta que obtenemos un resultado. Nos llama el cuñado-amigo-loquesea desde Portugal, balbuceando español. No se había enterado de nada. Le explicamos el percal con cierta exageración, lo que le empuja a rápidamente dar con el propietario (al cual le había robado el móvil y estaba de vacaciones en un lugar desconocido). El propietario, histérico ante la idea del deterioro de su super-fashion cocina, llama corriendo a Policía y bomberos, que poco tardan en intentar tirar la puerta abajo del bloque de pisos, cortar la calle, meter una grúa, entrar por la ventana del piso de arriba forzándola y movilizar todo hasta descubrir el causante de la micro gotera (una goma pasada). Semejante despliegue para una gotera cuya velocidad oscilaba entre una gota o dos por minuto.
La explicación de tal despliegue: la alta concentración de población femenina del piso. Tres estudiantes españolas y un estudiante español, del que todavía dudan si se trata del proxeneta, un gigoló o la "cuarta amiga" habitan dicha casa. El rellano comienza a estar más transitado que les Champs Elysées, y los bomberos felices por la historia que contarán.
Resultado de tal despliegue: la gotera intacta, mucha gente en nuestra casa, y al día siguiente la señora de la limpieza del piso de arriba histérica aporreando nuestra puerta. Al final: su marido lo arregló todo.
Ils sont fous ces français!

Primero: Llamemos al vecino de arriba. ¿Qué sucede? Tienes tan mala suerte que la gotera, cómo no, tiene que aparecer el primer día de uno de los miles de puentes que tienen los galos (y cuando no hay puente, hay huelga, pero eso es otra historia). Así que en el piso de arriba no hay nadie, el presidente de la comunidad está de vacaciones y le syndic. de copropiétaires cerrado.
Segunda opción: Llamemos al propietario para conseguir el teléfono del vecino de arriba. Resultado: teléfono no disponible.
Tercera opción: Llamemos al cuñado-amigo-loquesea del propietario, para que nos de una solución o teléfono. De nuevo con poco éxito. Móvil apagado. Dejamos mensaje de histeria en el que dejamos ver que estamos nadando entre muebles (made in coloc.).
Y esperamos, esperamos... hasta que obtenemos un resultado. Nos llama el cuñado-amigo-loquesea desde Portugal, balbuceando español. No se había enterado de nada. Le explicamos el percal con cierta exageración, lo que le empuja a rápidamente dar con el propietario (al cual le había robado el móvil y estaba de vacaciones en un lugar desconocido). El propietario, histérico ante la idea del deterioro de su super-fashion cocina, llama corriendo a Policía y bomberos, que poco tardan en intentar tirar la puerta abajo del bloque de pisos, cortar la calle, meter una grúa, entrar por la ventana del piso de arriba forzándola y movilizar todo hasta descubrir el causante de la micro gotera (una goma pasada). Semejante despliegue para una gotera cuya velocidad oscilaba entre una gota o dos por minuto.
La explicación de tal despliegue: la alta concentración de población femenina del piso. Tres estudiantes españolas y un estudiante español, del que todavía dudan si se trata del proxeneta, un gigoló o la "cuarta amiga" habitan dicha casa. El rellano comienza a estar más transitado que les Champs Elysées, y los bomberos felices por la historia que contarán.Resultado de tal despliegue: la gotera intacta, mucha gente en nuestra casa, y al día siguiente la señora de la limpieza del piso de arriba histérica aporreando nuestra puerta. Al final: su marido lo arregló todo.
Ils sont fous ces français!
2 Comments:
¡Vaya películas! :) Y nosotros, todavía esperando a que vinieran los bomberos con la factura... y nada, oigan, ¡altruismo partout!
Jajaja, iba a decir ¿Pero tú ya no estabas en Francia, no?? jaja pero ya me he dado cuenta... :p A cuanto estás tú de Bruselas? cómo se puede ir desde alli? Curiosidad, a ver si es posible, que hasta bruselas llego y me voy por 30?... jeje
prupipho
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