24 novembre, 2006

Le Sacré Coeur

Puestos a querer hacer un breve resumen de la estancia parisina, me siento obligada a comenzar por mi barrio, mi casa y sus alrededores. Y aunque el XVIIIème no fuera mi barrio, espero que se me otorgue la licencia de considerarme parte de él, o él parte de mí, o... ¡lo que sea de quien sea! Y es que tener la oportunidad de contemplar diariamente esa joya blanca que domina París sobre el Monte de los Mártires, desde la placita del Turgot... hace que te lo apropies un poquito más cada día (¿o era él el que se apropiaba de mí?). Bueno, no entraré en tecnicismos de esta índole. Sólo vean y juzguen.


Y si imponía desde abajo, la perpectiva se va tornando cada vez más deformada hasta encontrarse a sus pies, donde el ángulo ya no alcanza para observarlo por completo, y cuando te sientes insignificante ante semejante edificación. Es en ese momento en el que, al girarte, todo cambia repentinamente. Entonces eres tú el que domina la ciudad, ves Lvtetia a tus pies, brillando en todo su explendor... y cuando vuelves en ti, no eres consciente del tiempo que ha pasado, y desearías que ese momento no hubiera acabado nunca.


Sólo hay un punto negativo: les touristes. Puedo permitirme el lujo de hablar así porque por aquel entonces yo no era une touriste à Paris ;)... Aunque la próxima vez seré una más... o no.

1 Comments:

Blogger Magnvs said...

Oh là là, quels souvenirs!!! Lo echaremos de menos...

lundi, 27 novembre, 2006  

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